Luis Olaf del Lago es narrador y poeta mexicano. Le interesan los fantasmas y la magia, no como ornamentos, sino como formas de insistencia: aquello que permanece cuando la memoria falla, cuando el amor se transforma o cuando el lenguaje parece insuficiente.
Nació en la Ciudad de México en 1986. Es doctor en Letras por la UNAM, donde estudió Letras Modernas Francesas y cursó una maestría en la misma especialidad. Actualmente se desempeña como docente de tiempo completo. Ha publicado los libros de cuento Cal Viva (Mastodonte, 2020) y Narra la piedra (Los Libros del Perro, 2022), así como el poemario Habitáculo Palantir (Librobjeto, 2023). Parte de su trabajo también se extiende a la difusión cultural y a la recomendación de lecturas desde su cuenta de Instagram, @tinta.jengibre.
Su escritura transita entre lo íntimo y lo extraño. En los últimos años ha trabajado alrededor de dos experiencias profundamente personales: el Alzheimer de su madre y su experiencia con el matrimonio entre dos hombres. Ambos territorios lo conducen a zonas de luz y oscuridad extremas, donde la soledad y el duelo se convierten en ejes narrativos y poéticos.
En su obra regresan de forma constante el elemento mineral, la ciudad y las presencias fantasmales. Los monstruos, más que figuras de horror, funcionan como reveladores de aquello que ha sido reprimido o silenciado. La Ciudad de México aparece como un cuerpo vivo: absurda, violenta, entrañable y profundamente simbólica.
La experiencia LGBT+ atraviesa su escritura de manera orgánica. Algunos lectores han señalado un cierto “colorido” en su voz; para el autor, esta cualidad puede entenderse como una forma de recuperar una infancia más libre, menos contenida por las normas. Su mirada no busca la denuncia explícita, sino la exploración emocional y simbólica de los vínculos, la espera y la pérdida.
Cada uno de sus libros responde a un momento vital distinto. En el caso del cuento, la experiencia se fragmenta: hay una vivencia detrás de cada texto. Entre sus influencias simbólicas destaca Sherezada, figura a la que recurre cuando el aburrimiento o el silencio aparecen, como recordatorio de que narrar es también una forma de supervivencia.
Actualmente trabaja en un nuevo poemario sobre el Alzheimer de su madre y en una serie de poemas que giran en torno a la espera y la vida compartida con su esposo. Sobre lo que viene, anticipa una escritura atravesada por la tristeza, entendida no como espectáculo, sino como materia honesta.
Además de la literatura, le interesa explorar otros lenguajes artísticos, como la escultura, aunque por ahora continúa profundizando en la narrativa y la poesía. Para quienes comienzan a escribir, especialmente dentro de la comunidad LGBT+, recomienda conversar, escuchar y observar: conocerse a través de los otros para afinar la propia voz.
En su obra, el hogar no es un lugar fijo, sino una presencia. Una piedra que narra. Un cuerpo que recuerda. Un fantasma que insiste.
Conoce más la opciones
Cal Viva:
Narraciones de apariencia inocente recuerdan los cuentos originales de «Caperucita y el lobo feroz», o «Hansel y Gretel», historias siniestras y sádicas donde la fantasía está al servicio del terror más crudo.
Narra la piedra:
Los relatos compilados en Narra la piedra no son cuentos de terror. Aunque lo extraño y lo espeluznante están presentes en cada página, el conjunto posee una cualidad, ante todo, surrealista: los elementos sobrecogedores, que apuntan al gore y al body horror, se complementan con una sensación constante de absurdo. Así, elementos de la cotidianidad chilanga, vasitos de gelatina, medidores de electricidad, una piñata en forma de león, peregrinaciones a la Basílica, un gato escondido bajo el coche, adquieren por momentos una deliciosa e inaudita extrañeza.
Con este libro, Luis Olaf nos revela un talento sorprendente para la narración. El poder de seducción de sus textos descansa en una mezcla de humor ácido, un agudo sentido de la observación, una rara capacidad de trasvestismo narrativo y una intuición plástica gracias a la cual la Ciudad de México cobra el aura misteriosa de las películas de Gaspar Noé o Julia Ducournau. Ojalá que la piedra siga narrando por muchas páginas más.
Habitáculo Palantir:
Movido por la disertación arquitectónica, psicológica y hasta filosófica, Luis Olaf se apropia de la duda para crear este Habitáculo y se aventura, a través de la poesía, a proponer como hogar el pecho de una ausencia, el santuario de creación artística y hasta la aparente banalidad de un camión de basura.